1572

1572

RISM: 
V 1421
Cramer: 
P01, 1572
Thomae Ludovici de Victoria. Abvlensis. Motecta. Que partim, quaternis, partim, quinis, alia, senis, alia, octonis vocibus concinuntur. Venetijs Apud Filios Antonij Gardani. 1572

Seis cuadernos en cuarto: cantus, altus, tenor, bassus, quintus y sextus. La portada es la misma en todos los cuadernos con la única diferencia del nombre de cada voz.

20 x 14 cm.

Por cada cuaderno: 3 páginas de introducción (portada, dedicatoria e índice del cuaderno) y 52 páginas de texto musical, excepto en los cuadernos de quintus y sextus, que son 34 y 17, respectivamente. La paginación de estos dos últimos cuadernos está ajustada a la de los cuatro primeros, para que coincidan.

Los motetes están divididos en cuatro grupos, con su correspondiente índice, en función del número de voces, y dentro de cada grupo se observa cierta tendencia, no siempre seguida, a ordenarlos según el calendario litúrgico.

Dedicatario: Cardenal Otto Truchsess von Waldburg

 

[Portada: fotografía digital de la copia conservada en el Monasterio Cisterciense de Santa Ana, Ávila. Nancho Álvarez ©]

Dedicatoria

AL ILUSTRÍSIMO Y REVERENDÍSIMO DOCTOR DON OTTO TRUCHSESS

Ilustrísimo Cardenal augustano, patrono reverendísimo.

 

En efecto, ilustrísimo Cardenal,  puesta ya mi confianza desde hace tanto tiempo en tu patrocinio, de tal manera me desenvuelvo en el mundo de la música, -que bien sabemos que es el más alabado- que, si parejo fuera mi ingenio a mi voluntad, no me avergonzaría (así lo creo) de mi trabajo, de mi esfuerzo y de mi celo. Ahora en verdad, puesto que nunca nada puede desilusionar o engañar al que actúa con rectitud, conviene que yo, que no tuve otro propósito excepto la Gloria de Dios Óptimo Máximo y el común provecho de los hombres, ponga todo mi empeño y mi mayor esperanza en que este afán mío, sea del tipo que sea, tenga la aprobación de todos.

Mientras tanto, como una prueba o prenda de mi disposición contigo, he dedicado a tu nombre algunas canciones piadosas puestas en música (a las que el pueblo llama motetes) que tuve a bien editar para que hicieran uso de ellas las gentes de bien y, ante todo, los estudiosos de esta ciencia.

Y no carece de sentido el que lo haga pues muchas razones me invitaban a que lo hiciera: la primera que, al haber tomado a tu cargo el patrocinio de mi persona, no te olvidas de nada de lo que conviene a mi prosperidad y a mi honra. Era conveniente, sobre todo, que yo, que siempre he estado unido a ti por un fidelísimo vínculo de benevolencia y respeto, dejara atestiguado, tanto a ti como a los demás, por medio de trabajos nada vulgares, qué obras han salido adelante gracias a tu ayuda y con qué espíritu ahora progresan, es decir, hasta qué punto con qué gusto y  agrado las asumo.

Entonces, me pregunto, las Canciones musicales y las Canciones piadosas ¿a quién ha sido más adecuado dedicarlas que a alguien que no sólo se deleita principalmente con el canto sino que ha antepuesto a lo largo de su vida los estudios sagrados a todos los honores y  riquezas? En verdad, ¿a quién era más justo entregar esta primicia de mi esfuerzo que a tí de quien la había recibido para dar prueba de él  y de quien sé que proviene lo que de conocimiento hay en mí, si es que algo hay, sea éste del tipo que sea? 

Por esta razón, confieso que te debo más que a otros; que  te debo cuanto casi no es posible que un hombre deba a otro hombre. Para dar testimonio de esta circunstancia me decidí a publicar para uso público esta colección de trabajos míos, primicias de mi ingenio dedicadas especialmente a tu nombre. Si tengo conocimiento de que son de tu agrado, me dedicaré, contento con este parecer tuyo, a otras obras y no me preocuparé por lo que los demás opinan o hablan de mí. Mientras tanto, puesto que con tu generosidad me has concedido el tomarme entre tus protegidos, que sea fruto de tu firmeza el protegerme y honrarme.

 

Tu humildísimo siervo

Tomás Luis de Victoria

 

Traducción: Luis González Platón. 

Fuente bibliográfica: Tomás Luis de Victoria: Pasión por la música, Ana María Sabe Andreu, Institución Gran Duque de Alba, Ávila, 2008.

 

[Acceso dedicatoria digital]

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Fuente original

Ejemplares (Cramer/RISM)

  • Monasterio de Santa Ana, Ávila (España). Incompleto (cuatro de los seis cuadernillos).

Alfonso de Vicente describe detalladamente este ejemplar: cuatro libros de 24 por 17,5 cm, correspondientes al Cantus, Altus, Tenor y Bassus y encuadernados en pergamino. La encuadernación de los libros de Tenor y Bassus se restauró en marzo de 1984. Cada parte contiene 52 páginas numeradas, con índice. Faltan las siguientes páginas: Cantus (12, 13, 52), Altus (portada, dedicatoria, 12, 13), Tenor (12, 13, 14, 15), Bassus (portada, dedicatoria, 6, 7, 12, 13, 22, 23, 28, 29). Todas ellas han sido fotocopiadas del ejemplar conservado en el Real Colegio del Corpus Christi de Valencia. En la página 31 del Cantus dice: "De Teresa Gómez es este libro. Quien le allare que se le vuelva que a la portería de Santa Catalina viegen". Tiene además manuscritos: En el altus, en la guarda posterior, un bajo y un altus, sin letra. En el bassus (pp. 30-32) "Por dos ojos de mis ojos" (cantus y acompañamiento) P. 49: dos pentagramas para tiple, sin letra. P. 49-50 Acompañamiento de órgano del motete de Victoria Vidi speciosam.

  • Archivo Diocesano, Valladolid (España). Sección Archivo de Música de la Catedral. Signatura: Libros impresos 26. Completo.

Soterraña Aguirre describe así este ejemplar: "Se conservan de la citada colección cuatro cuadernillos impresos en papel para las voces de Cantus, Altus, Tenor y Bassus con [iii]+52 páginas y encuadernados con pergamino reutilizado de cantoral. Miden: 255x185mm. Hoja: 244x180mm. Caja escritura: 200x140mm. Impresos con notación mensural blanca a una tinta. Su estado de conservación es aceptable, aunque existen hojas sueltas o dobladas, algunas manchas de uso y el cuadernillo del Bassus ha perdido el primer folio. Seguramente el conjunto de estos cuatro librillos llegaran a la Catedral vallisoletana gracias a la donación que en 1629 realizara su casi desconocido maestro de capilla Jerónimo de León. De los seis cuadernillos que integraban la colección original, muy probablemente se depositaron tan sólo los cuatro que hoy conservamos"